Es un técnico menos que un ingeniero?

 ¿Por qué el técnico que mantiene viva la fábrica gana menos que quien diseña el folleto?

Llevo más de 30 años en el mantenimiento industrial. No tengo un título universitario colgado en la pared, pero sé perfectamente qué sucede cuando una máquina deja de funcionar y toda la producción se detiene. Sé cuándo un sensor mal instalado puede costar miles de euros en una hora, cuándo una válvula trabada puede arruinar una jornada completa, y cuándo el simple fallo de un disyuntor puede paralizar toda una planta. Y sin embargo, cada vez que veo las ofertas laborales, me encuentro con que a un técnico con experiencia real, resolviendo problemas bajo presión, se le ofrecen 9 o 10 euros la hora. Mientras tanto, veo que en el sector servicios, camareros, personal de limpieza o diseñadores gráficos, con apenas un año de experiencia, reciben ofertas por 12, 15 euros o más la hora. ¿Cómo puede ser?

En las fábricas pequeñas esto es aún más evidente. El técnico es el que abre la planta antes que nadie, el que enciende las máquinas y el que la conoce pieza por pieza. A veces es el que repara la máquina, ajusta la caldera, cambia un variador, y hasta barre el taller si hace falta. Y aún así, los jefes de producción, los ingenieros en sus oficinas climatizadas, los consultores que visitan la planta un par de veces al mes, ganan el doble o el triple. Curiosamente, cuando algo falla, todos ellos vienen a preguntarle al técnico: "¿Dónde está ese sensor?", "¿Qué fusible usamos aquí?", "¿Cómo reiniciamos la línea?" Pero cuando llega la hora del sueldo, el técnico es tratado como un costo más que hay que apretar, como si fuera un recurso reemplazable, sin valorar la experiencia y conocimiento que, en muchos casos, mantiene de pie toda la operación.

Lo he vivido personalmente. He visto cómo llaman al técnico a cualquier hora porque saben que él resolverá, sin importar si lleva días sin descanso o si no tiene un título formal. He visto cómo los trabajadores administrativos tienen tiempo para cafés, pausas, reuniones interminables… mientras el técnico está arrodillado buscando la falla que nadie más entiende. Y al final, en la nómina, la diferencia salarial parece un chiste.

Este artículo no es un desahogo, es un llamado a todos los técnicos, mecánicos, electromecánicos y operarios especializados que sostienen la producción día tras día. Somos muchos, y ya es hora de preguntarnos por qué aceptamos que nuestro trabajo sea el menos reconocido, cuando somos quienes resolvemos los problemas reales. Si tú también has vivido esta situación, cuéntalo. Comparte este artículo con otros técnicos, con ingenieros, con quienes toman decisiones. Pongamos este tema sobre la mesa. Somos los que mantenemos las fábricas funcionando, y merecemos que se valore con justicia lo que hacemos.

Déjame tu opinión. ¿Vale menos quien conoce la máquina que quien firma los planos? ¿Quién sostiene realmente la producción? Comentemos, compartamos y hagamos visible lo que nadie quiere discutir. Es hora de que el trabajo técnico tenga el lugar que le corresponde.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Soplado de Botellas PET

Dominados

Despierta ya!!!